Aunque la modernización de la pista del aeropuerto Santiago Pérez Quiroz supera el 95 % de ejecución, las operaciones nocturnas y los aterrizajes por instrumentos continuarán restringidos. La solución ya no depende de la obra, sino del cumplimiento de compromisos por parte de las autoridades locales.
Pese a que las obras de modernización de la pista del aeropuerto Santiago Pérez Quiroz de Arauca están próximas a concluir, los usuarios deberán seguir enfrentando retrasos, cancelaciones y limitaciones en las operaciones aéreas. La razón ya no está relacionada con la infraestructura aeroportuaria, sino con un problema que permanece sin resolver y cuya solución depende de las autoridades locales.
La Voz del Cinaruco conoció que los trabajos ejecutados por la Aeronáutica Civil, cuya inversión supera los 28.000 millones de pesos, se encuentran en su etapa final. El proyecto incluyó la nivelación de la franja de seguridad, la construcción de canales para el drenaje de aguas lluvias, el mantenimiento de 240 metros de la pista, adecuaciones en la plataforma y la instalación de un moderno sistema de ayudas visuales (luces) para las operaciones aéreas.

Sin embargo, pese al avance de la obra, el aeropuerto continúa operando con importantes restricciones que impiden los aterrizajes nocturnos y las aproximaciones por instrumentos cuando se presentan lluvias, baja visibilidad o condiciones meteorológicas adversas.
El problema no es la pista, sino los árboles
Según la información conocida por La Voz del Cinaruco, las restricciones fueron impuestas por la Autoridad Aeronáutica de Colombia tras una serie de inspecciones adelantadas en diferentes aeropuertos del país luego del accidente de una aeronave militar ocurrido en marzo de este año en el departamento del Putumayo, tragedia que dejó cerca de 70 personas fallecidas y decenas de heridos.
Como resultado de esas inspecciones, la autoridad aeronáutica identificó serias deficiencias en las superficies de aproximación del aeropuerto de Arauca, especialmente en la cabecera 11, ubicada hacia el sector de la Brigada XVIII, donde la altura de numerosos árboles representa un obstáculo para las operaciones aéreas.
El informe técnico determinó que estas condiciones constituyen un riesgo para la seguridad operacional, razón por la cual se ordenó restringir de manera preventiva las operaciones nocturnas y los aterrizajes por instrumentos hasta que desaparezcan dichos obstáculos y la Autoridad Aeronáutica certifique nuevamente la seguridad del aeropuerto.
Más de 280 árboles siguen pendientes por intervenir
Para atender las observaciones de la autoridad aeronáutica fue conformado un comité integrado por la Aerocivil, la Gobernación de Arauca, la Alcaldía de Arauca y la Brigada XVIII del Ejército Nacional, entidades responsables de intervenir las zonas donde previamente se identificaron más de 280 árboles que requieren poda o adecuación.
Aunque algunas de las entidades ya habrían ejecutado parte de los trabajos comprometidos, otras registran retrasos, impidiendo que la Aerocivil realice la inspección final que permita levantar las restricciones operacionales.
Mientras no se complete esta intervención y la Autoridad Aeronáutica verifique el cumplimiento de las exigencias técnicas, el aeropuerto Santiago Pérez Quiroz seguirá operando bajo limitaciones, lo que significa que cualquier cambio en las condiciones meteorológicas podrá seguir provocando retrasos, desvíos o cancelaciones de vuelos.
Usuarios seguirán pagando las consecuencias
La situación continúa afectando a cientos de viajeros que diariamente utilizan la terminal aérea de Arauca, quienes deben afrontar incertidumbre permanente frente al cumplimiento de sus itinerarios, además de pérdidas económicas derivadas de cancelaciones, reprogramaciones y mayores costos de desplazamiento.
Paradójicamente, una obra de infraestructura superior a los 28.000 millones de pesos, concebida para mejorar la seguridad y eficiencia del aeropuerto, aún no podrá desplegar todo su potencial mientras persista un problema que hoy depende exclusivamente del cumplimiento de compromisos administrativos y de gestión por parte de las entidades responsables.

