Un reciente análisis de la Fundación Ideas para la Paz encendió las alarmas sobre la situación de seguridad en Arauca, al ubicar al departamento entre las regiones más críticas del país por la presencia de grupos armados, crisis humanitarias y debilitamiento del control estatal.
El informe identifica a Arauca como uno de los territorios donde se concentran disputas entre estructuras ilegales, expansión de economías ilícitas y graves afectaciones a la población civil, en el marco de un escenario nacional que abarca diez subregiones con características similares.
En detalle, el diagnóstico señala que los principales focos de riesgo en el departamento se encuentran en zonas como Sarare y Puerto Rondón, donde persisten dinámicas de violencia sostenida y confrontaciones por el control territorial.
Según el análisis, en estas áreas operan grupos armados con los que el Gobierno nacional ha adelantado o intentado negociaciones en el marco de la política de “Paz Total”, lo que —advierte la fundación— evidencia una posible desconexión entre la estrategia de paz y las acciones de seguridad en el territorio.
El investigador asociado Gerson Arias señaló que estos escenarios reflejan la consolidación de formas de “gobernanza criminal”, donde los grupos ilegales imponen control mediante amenazas, reclutamiento, confinamientos y desplazamientos forzados.
El informe también destaca que Arauca, al ser zona de frontera, enfrenta un riesgo adicional por el carácter transnacional del crimen organizado, lo que complejiza las estrategias de control y seguridad en el departamento.
A esto se suma que estas regiones son estratégicas para actividades ilícitas como el narcotráfico y otras economías ilegales, en un contexto de limitada presencia institucional que facilita la expansión de estos actores.
Finalmente, la fundación advirtió que cualquier intervención del Estado debe ser cuidadosamente planificada para evitar agravar la situación de las comunidades, e hizo un llamado a fortalecer la presencia institucional y las medidas de protección en territorios como Arauca, donde la vulnerabilidad sigue en aumento.

