La presión de las familias y el insistente llamado del alcalde de Tame obligaron a la Policía Nacional a reubicar al personal que permanecía en una estación destruida por un atentado del ELN.
Después de permanecer durante varios días en una subestación prácticamente destruida, sin agua potable, sin energía eléctrica y bajo el permanente riesgo de un nuevo ataque, este martes comenzó el traslado de los 22 uniformados que permanecían en la subestación de Policía de Betoyes, en el municipio de Tame.
La decisión se produjo luego de la creciente presión ejercida por los familiares de los policías y de los reiterados llamados del alcalde de Tame, Miguel Ángel Bastos Morales, quien solicitó públicamente a la Dirección General de la Policía Nacional la reubicación inmediata del personal.
La subestación quedó destruida en cerca del 80 % tras el atentado perpetrado por el ELN el pasado 14 de julio, acción terrorista que dejó dos patrulleros muertos y varios uniformados heridos. A pesar de la gravedad de los daños, los policías continuaron prestando servicio desde una infraestructura en ruinas, situación que generó indignación y múltiples cuestionamientos.
Las denuncias de los familiares revelaron que los uniformados sobrevivían en condiciones precarias, durmiendo entre los escombros, sin servicios básicos y expuestos a una nueva acción violenta, mientras continuaban cumpliendo sus labores de seguridad en una de las zonas más complejas del departamento.
El lunes fueron retirados los equipos y el mobiliario de la subestación y, este martes, inició oficialmente la reubicación de los 22 policías hacia instalaciones con mejores condiciones de seguridad y habitabilidad.
Aunque el traslado representa un alivio para los uniformados y sus familias, el caso deja serios interrogantes sobre el tiempo que tardó la institución en adoptar una medida que, para muchos, debió tomarse inmediatamente después del atentado.
Ahora la atención está puesta en las decisiones que adopten la Policía Nacional y el Gobierno Nacional para reconstruir la subestación de Betoyes y garantizar que quienes arriesgan su vida en esta región puedan prestar su servicio en condiciones dignas y seguras, al tiempo que se restablece plenamente la presencia institucional en este estratégico sector del departamento de Arauca.

