El borde exterior del dique vía en Arauca se convirtió en una guarida de delincuentes, puerta de todo tipo de personas y elementos que ingresan al país sin ningún control. La autoridad y las normas en el paso de la canoa las imparte la guerrilla en ambos lados del rio, aprovechando el escaso control de la fuerza pública en esa área de la capital araucana.
No es exagerado decir que allí se consigue desde carne de origen venezolano, queso, combustibles, armas, todo tipo de drogas, y que es el refugio de delincuentes que aprovechan la cercanía con el rio Arauca para evadir en segundos a las autoridades colombianas, al cruzar el rio y llegar a Venezuela. Decir que el control de este sector de la capital lo ejercen bandas delincuenciales encabezadas por ciudadanos de origen venezolano, que trabajan en asocio con grupos armados ilegales como el ELN y las disidencias de las Farc, es una realidad.
El control de esta franja fronteriza desbordó la capacidad de las autoridades locales, por lo que es urgente que el gobierno nacional tome medidas drásticas y declare el tema de interés para la Seguridad Nacional. Así mismo, se deberían reforzar los controles migratorios o por los menos hacer un registro de los ciudadanos venezolanos que ingresan al país y que deambulan por las carreteras colombianas, “sin Dios, ni Ley”. Situación que es mucho más grave en las zonas de frontera por donde pasaron y pasan millones de venezolanos que hoy en están radicados en toda Suramérica.
Las autoridades deben hacer cumplir las normas vigentes sobre las zonas de protección de los ríos, invasión del espacio público y de bienes de interés nacional. Esto solo se puede lograr con el respaldo del gobierno nacional y la decisión política de los mandatarios locales.
La vigilancia y seguridad del dique vía en Arauca no es un asunto menor. De esto depende en gran medida la seguridad de cientos de habitantes de este municipio. Esto lo sabe el Ministro de la Defensa, Carlos Holmes Trujillo, quien en alguna oportunidad caminó por el malecón, cuando esta zona todavía le “pertenecía” a Colombia, ya que hoy parece un territorio anexo del hermano país, con todo y el caos que los caracteriza.