Con la ganadería paralizada por culpa del contrabando y de la aftosa; los precios arroz y del petróleo por el piso; las vías para sacar los productos fuera del departamento, son trochas; el incesante accionar terrorista y la enorme afectación de la crisis venezolana, en esta zona del país, sencillamente están acabando con el comercio y la economía local.
Las medidas tomadas por las autoridades sanitarias para frenar el brote de aftosa en Arauca, es el cierre de un ciclo de pésimas noticias para la economía local, que se encuentra asfixiada y no hay a la vista, una política pública para cambiar el rumbo de ésta.
Si a esto le sumamos la caída de los precios del petróleo, los bajos precios del arroz, la ola invernal que acabó con miles de hectáreas sembradas de plátano y yuca, se estrechan las posibilidades económicas, para la ya agonizante economía araucana. El comercio está quebrado, hay cientos de locales desocupados y la desaceleración económica es palpable. «No hay dinero«, es la constante en las conversaciones de cafeterías y en los hogares araucanos.
Conseguir un trabajo estable es un “milagro”. El desempleo está llegando a cifras nunca antes vistas. Los problemas sociales son cada vez mayores y hay muchas familias aguantando física hambre. Aun así, los gobiernos nacional y departamental no reaccionan, tan solo se escuchan anuncios de cientos de miles de pesos para adicionar al presupuesto departamental, pero estos dineros no se ven o son insuficientes ante tanta necesidad o simplemente se quedan enredados en las fauces de los corruptos que están como fieras, esperando raparse el dinero de los araucanos.
Preocupa enormemente que el IDEAR, el banco de los araucanos, no haya colocado créditos al mercado en medio de este panorama. El silencio del gobierno muestra una lamentable desconexión con la realidad del departamento y al parecer los asesores del gobierno, no tienen la capacidad para hacerle entender al gobernador, que Arauca está en crisis y que sus habitantes están pasando necesidades. De manera inmediata se deberían buscar alternativas para salvar al comercio y dinamizar la economía, así como solicitarle al gobierno nacional tome medidas urgentes, porque Arauca también es Colombia y está en una crisis sin precedentes, pero con sus actuaciones, al gobierno no parece importarle.

