La Vía de la Soberanía volvió a quedar en el centro de la preocupación. Un colapso total de la banca en el kilómetro 25, entre los puentes Mónoga y La Cabuya, dejó completamente interrumpido el tránsito vehicular y hasta el paso de motocicletas por este estratégico corredor que comunica a Arauca con el interior del país.
La emergencia dejó prácticamente aislado este tramo de la vía y generó una fuerte afectación para transportadores, viajeros, comerciantes y comunidades que utilizan diariamente este corredor interdepartamental para movilizar personas y mercancías.
El deterioro de la banca provocó la pérdida total de la transitabilidad, obligando a quienes tenían previsto desplazarse por este sector a buscar rutas alternas, con mayores tiempos de recorrido y costos adicionales, especialmente para el transporte de carga que se moviliza hacia el interior del país.

Transportadores cuestionan las obras
La nueva emergencia también desató el inconformismo de conductores y transportadores, quienes cuestionan las intervenciones que se han venido realizando en diferentes puntos de la Vía de la Soberanía.
Según las denuncias de usuarios frecuentes del corredor, algunas de las obras ejecutadas por los contratistas no estarían resolviendo de manera definitiva los problemas estructurales de la vía, sino que corresponderían a intervenciones provisionales que califican como «paños de agua tibia».
Los transportadores también han expresado preocupación por el destino y la efectividad de los recursos invertidos en el mantenimiento del corredor, cuestionamientos que deberán ser esclarecidos por las entidades responsables de la contratación y supervisión de las obras.
El colapso registrado este sábado vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de la Vía de la Soberanía, especialmente en medio de la actual temporada de lluvias, cuando las crecientes, la saturación del terreno y el deterioro de la banca incrementan el riesgo de nuevos cierres.
Mientras se espera la intervención de las autoridades para recuperar la transitabilidad, transportadores y usuarios reclaman soluciones estructurales y no nuevas reparaciones temporales en una vía fundamental para la conexión de Arauca con los santaderes.

