La víctima realizaba labores junto a su hijo cuando pisó el artefacto explosivo. Las recientes inundaciones aumentan el temor por el desplazamiento de minas y municiones abandonadas en zonas rurales de Arauca.
Una nueva tragedia causada por las minas antipersonal golpea al departamento de Arauca. Un campesino de 44 años perdió uno de sus pies luego de activar un artefacto explosivo improvisado mientras realizaba labores en su finca, ubicada entre las veredas El Progreso y Lejanías, en zona rural del municipio de Arauquita.
De acuerdo con la información conocida, el hombre inspeccionaba la cerca del ganado acompañado de su hijo cuando, de manera accidental, pisó la mina. La explosión fue devastadora. El menor, que caminaba varios metros detrás de su padre, salió ileso, pero presenció el dramático momento en que el artefacto le causó graves heridas.
La víctima fue auxiliada y trasladada de urgencia al Hospital San Vicente de Arauca, donde los médicos se vieron obligados a amputarle uno de sus pies para salvarle la vida. Actualmente permanece bajo observación médica.
El hecho vuelve a evidenciar la amenaza silenciosa que representan las minas antipersonal y otros artefactos explosivos improvisados que permanecen sembrados en distintas zonas rurales del departamento, poniendo en riesgo permanente a campesinos, ganaderos y comunidades que dependen del trabajo en el campo.
La preocupación se ha incrementado tras la fuerte ola invernal que afecta a Arauca. Habitantes de la región advierten que las crecientes de ríos, caños e inundaciones podrían haber desplazado minas y explosivos de los lugares donde fueron instalados originalmente, llevándolos a caminos veredales, potreros, cultivos y zonas de tránsito habitual para la población.
Las alertas también se mantienen en municipios como Tame y Puerto Rondón, donde comunidades han reportado la presencia de municiones sin explotar y trampas explosivas abandonadas, capaces de detonar con el más mínimo contacto.
Frente a este panorama, organizaciones humanitarias y líderes comunitarios reiteraron el llamado a fortalecer las campañas de educación sobre el riesgo de minas y acelerar los procesos de desminado humanitario en los sectores más afectados por el conflicto armado, especialmente en áreas cercanas a viviendas, escuelas, caminos rurales y zonas de producción agrícola, donde cientos de familias continúan expuestas a una amenaza que sigue cobrando víctimas años después de haber sido sembrada.

