Atado para manejar el presupuesto a su acomodo quedó el alcalde Carlos Raúl Suárez al decidir los concejales ejercer un riguroso control político, por lo que la realización de una adición, una modificación hasta un traslado presupuestal, así como un proceso contractual que supere la cuantía mínima, deberá tener la autorización del cabildo.
“queremos que el alcalde caiga en la cuenta, que tanto él como nosotros, somos coadministradores de la cosa pública del Municipio según las normas vigentes como el numeral tercero del 313, y las leyes 136 y 617”, dijo el ponente del recién evacuado proyecto de presupuesto.
Ojalá que el alcalde Suárez caiga en la cuenta de que debe trabajar de la mano con el Concejo municipal y caiga también en la cuenta que el Concejo no es una rueda suelta en su andamiaje del municipio de Arauca en su calidad de coadministrador”, subrayó el concejal Cruz Matus.
Mientras los doce concejales de la coalición defendían su postura de control al burgomaestre, los tres cabildantes de las minorías, Latorre, Zapardiel y Moreno Luna, mantuvieron su posición de desacuerdo con lo aplicado en la norma presupuestal por las mayorías.

