El Ejército de Liberación Nacional (ELN) planteó, a través de un comunicado, la construcción de un acuerdo nacional que permita —según esa organización— superar la crisis estructural y el conflicto social, político y armado que ha vivido Colombia por más de siete décadas. Para el grupo insurgente, la actual campaña electoral rumbo a 2026 representa una oportunidad para debatir y avanzar en ese propósito.
En el documento, el ELN contextualiza su propuesta en el escenario internacional y regional, al señalar que el año 2026 inicia con lo que denomina una “mayor agresión imperialista” en el continente, haciendo referencia a la operación militar contra Venezuela y la captura de su presidente, situación que —aseguran— también amenaza a países como México, Cuba, Nicaragua y Colombia.
En el plano nacional, el grupo armado afirma que en Colombia se ha intensificado la confrontación política de cara al proceso electoral del primer semestre de 2026, en el que se elegirá un nuevo Congreso y presidente de la República.
En ese contexto, el ELN propone a las fuerzas políticas y sociales del país la construcción de un acuerdo nacional que permita, según el comunicado, avanzar hacia un futuro basado en la democracia, la soberanía, la equidad y la justicia social “para el bien de las mayorías”.
El ELN considera que la campaña electoral debe servir como escenario para debatir esta iniciativa, con el objetivo de que el próximo gobierno aborde la construcción de dicho acuerdo. Entre los puntos que plantea como ejes centrales están la definición de una política de soberanía nacional y popular, la erradicación de la pobreza, la persecución política, la corrupción y el paramilitarismo; así como un nuevo modelo económico orientado a atender las necesidades de la población, la protección de los ecosistemas, la transición hacia energías limpias y una estrategia para superar el narcotráfico con participación de las comunidades.
El comunicado también hace referencia a la necesidad de unas Fuerzas Armadas que, según el ELN, protejan a la población, garanticen la diversidad política y actúen como garantes de la democracia y la soberanía nacional.
Finalmente, el grupo insurgente sostiene que este acuerdo nacional debe construirse con participación protagónica de la sociedad y convertirse en un mandato constitucional, de obligatorio cumplimiento para los gobiernos futuros, independientemente de su orientación política. De acuerdo con el ELN, un acuerdo de esta naturaleza daría origen a una nueva forma de gobernar el país y estaría legitimado como un proceso constituyente de carácter popular.


