La líder opositora venezolana María Corina Machado se pronunció por primera vez tras las declaraciones del presidente Donald Trump, quien la apartó de la ecuación en el gobierno de Venezuela el sábado, luego de los ataques en Caracas y tres estados cercanos que se derivaron en la extracción de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Trump puso en duda que la líder opositora, quien salió del país suramericano en diciembre para recibir el premio Nobel de la Paz en Oslo, tras casi un año en la clandestinidad, tuviera capacidad para gobernar, al señalar que “no tiene el respeto ni apoyo suficientes”.
En cambio, reconoció a Delcy Rodríguez como cabeza con quien coordinar el gobierno de transición, exigiendo “acceso total” en términos de recursos naturales, al tiempo que amenazó con realizar nuevos ataques en caso contrario.
Pese a ello, Machado, a través de un mensaje en su cuenta de X, agradeció a Trump por su “firmeza y determinación en el cumplimiento de la ley” y aseguró que el país suramericano será “el principal aliado” de Washington “en materia de seguridad, energía, democracia y derechos humanos”.
La también Nobel de la Paz expresó que “la libertad de Venezuela está cerca” y que “pronto” sus ciudadanos, incluyendo los que se encuentran en el exterior, van a “celebrar” en su propio país.
A propósito, la exdiputada resaltó que el pueblo venezolano “salió a las calles en 30 países y 130 ciudades del mundo para celebrar un paso enorme que marca la inevitabilidad e inminencia de la transición” en el país suramericano, anexando un video de algunas de las movilizaciones citadas.
Recibir el Nobel de la Paz le costó a Machado el respaldo de Trump
El Washington Post reveló que la decisión de Machado de aceptar el Premio Nobel de la Paz le habría costado el respaldo del presidente de EE. UU., quien ha codiciado abiertamente el galardón, para liderar la transición en Venezuela.
A pesar de que Machado agradeció a Trump y le dedicó el prestigioso galardón en su momento, el hecho de que no rechazara el reconocimiento resultó un “pecado imperdonable” que el mandatario no ha olvidado, dijeron al medio dos fuentes cercanas a la Casa Blanca.
“Si lo hubiera rechazado y dicho: ‘No puedo aceptarlo porque le pertenece a Donald Trump’, hoy sería la presidenta de Venezuela”, agregó una de las personas, que ofreció su testimonio bajo anonimato.
Por otro lado, Maduro y su esposa fueron llevados este lunes ante un tribunal federal de Nueva York en la que fue su primera audiencia tras su traslado al país norteamericano, en la que se declararon no culpables de los cuatro cargos acusados.
Maduro fue acusado de conspiración de narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer esos mismos artefactos en apoyo de actividades criminales, así como de colaborar con organizaciones calificadas como terroristas por Washington.

