Las comunidades indígenas del Departamento que viven los rigores del desplazamiento desde hace 43 meses y que se hallan sufriendo las consecuencias de estar fuera de sus espacios naturales, continúan siendo objetivo de la insurgencia de las Farc, según denuncia dada a conocer ayer por Ascatidar.
La denuncia que lleva la firma de directivos de la Asociación de Cabildos Indígenas y de miembros de la Comunidad de La Esperanza, establece que esta etnia «cansada de tanto abandono del Estado, hambre, calidad de vida indigna» en su situación de desplazamiento en el resguardo Los Parreros, decidió regresar a su territorio.
Añade Ascatidar que el objetivo de los nativos de «La Esperanza» de volver a casa no pudo darse porque en el camino tropezaron con un reducto sedicioso que les reiteró la amenaza y les dio dos días de plazo para devolverse, anunciando que solamente “podrían volver dentro de ocho años” y su intención de seguir sembrando minas.
La directiva de Ascatidar pidió a los gobiernos municipal de Tame, departamental y nacional concientizarse de la situación de las comunidades desplazadas Caño Claro, Iguanito y La Esperanza, implementar los mecanismos de seguridad que les permita regresar a su hábitat natural y brindarles atención en alimentación y condiciones dignas de vida.
Precisaron los indígenas de la comunidad de La Esperanza que si no hay atención estatal para su etnia que preferirán morir a manos de la guerrilla antes que seguir aguantando hambre ante el abandono estatal.

