Con la colocación de la primera piedra, se dio inicio a lo que será el Santuario Diocesano de la Diócesis de Arauca, sitio que estará ubicado en la vereda Palmarito, jurisdicción del municipio de Fortul.
El acto se llevó a cabo sobre las 2:00 de la tarde el pasado sábado 1 de marzo, y estuvo presidido por el obispo de la Diócesis de Arauca, monseñor Jaime Muñoz Pedroza, un grupo de sacerdotes, seminaristas, religiosas, el grupo de ingeniero, arquitectos que se encargarán de la obra, así como la feligresía que superaba las 200 personas.
“Todo tipo de personas estaban allí, y creo que eso hace parte de ese anhelo tan grande que hay en el corazón de los seres humanos, ese anhelo de espiritualidad, de la paz y de estar en comunión muy profunda con Dios”, dijo el jerarca católico.
El segundo evento que se registrará en este sitio será el próximo 26 de abril con la inauguración e instalación de la cruz con más de 7 metros y la imagen del Papa Juan Pablo II, arrodillado frente a la cruz, asemejando al acto de fe profesado cuando llegó al lugar de la tragedia en Armero en el año 1.985. La fecha que se antepone a su canonización como santo el día 27 de abril, en la que también será elevado a santo el Papa Juan XXIII, llamado “El Papa Bueno”.
El santuario Diocesano en Palmarito de Fortul, estará bajo la advocación de la Virgen “La Negrita del Piedemonte”, conocida también como la virgen Negra o de Czestochowa, que es la patrona de Polonia, así como Jasna Góra.
El papa Juan Pablo II superó el último obstáculo para ser declarado santo, pues sólo faltaba la aprobación final del papa Francisco, que finalmente la autorizó tanto a Juan Pablo II como a Juan XXIII. El próximo 27 de abril se convertirán, junto a Pío X, en dos de los tres pontífices proclamados santos en los últimos cien años.
La fecha de canonización fue elegida por el papa Francisco durante el consistorio en el que confirmó junto a los cardenales que el polaco Karol Wojtyla (Juan Pablo II) y el italiano Angelo Giuseppe Roncalli (Juan XXIII) serán declarados santos.
Los dos son figuras importantes de la Iglesia Católica, ya que fueron papas entre 1978 y 2005 y entre 1958 y 1963, respectivamente y dejaron huellas en los fieles del mundo.
La fecha cae justo el primer domingo después de las celebraciones de la Semana Santa, cuando la Iglesia Católica celebra la fiesta de la Divina Misericordia, festejo que instituyó el propio Wojtyla tras hacer santa a la monja Faustina Kowalska en el 2000, conocida como la santa Teresa de Jesús polaca.
La canonización del papa polaco ha llegado en tiempo récord, pues será a tan solo nueve años de su muerte, pero ha seguido todos los pasos marcados por la Iglesia. Este mismo día, el Papa Juan Pablo II será declarado “El Patrono de la Jornada Mundial de la Juventud”.
La subida a los altares
En mayo de 2011, la Congregación para las Causas, el organismo del Vaticano que evalúa a los candidatos a la santidad, catalogó como el primer milagro del Papa Juan Pablo II, el caso de la monja francesa y enfermera Marie Simon Pierre, de 51 años, que según la comisión médica se curó de manera inexplicable de la enfermedad de Parkinson.
En cuanto a Juan XXIII, el papa Francisco, que en sus seis meses de pontificado ha resaltado en numerosas ocasiones la figura de este, llamado el «papa Bueno», sorprendió el 5 de julio pasado al anunciar que lo proclamará santo sin esperar ese milagro. Esto es una decisión inédita.
El portavoz vaticano, Federico Lombardi, afirmó que Francisco, en el caso de Juan XXIII, no tiene dudas de su santidad.
La santificación de Juan Pablo II y Juan XXIII se produce en el aniversario 50 de la apertura del Concilio Vaticano II, convocado por Roncalli para abrir la Iglesia a los humildes.

