Policía vio a Juan Carlos Santamaría en un hotel en Táchira. Él insiste en que huyó de captores.
Un policía de Arauca que estaba con días de permiso y que había viajado al estado Táchira, en Venezuela, fue la clave para ponerle fin a la película del inexistente secuestro del exdiputado uribista Juan Carlos Santamaría.
El pasado viernes, cuando el uniformado realizaba diligencias familiares en San Cristóbal, ciudad fronteriza, se encontró de frente con el político, que para ese entonces supuestamente cumplía tres días de cautiverio.
“Lo vio en un hotel y hasta lo saludó con un apretón de mano”, dijo el coronel Camilo Álvarez, comandante de la Policía Arauca y quien había asumido la investigación del paradero de Santamaría.
Para ese momento, el uniformado no tenía conocimiento de que en Colombia se había denunciado el supuesto secuestro de Santamaría, militante del Centro Democrático y que fue famoso en redes sociales por sacar de casillas al hoy electo vicepresidente, Germán Vargas Lleras. Por eso, solo al día siguiente, cuando regresó a Arauca, notificó a sus superiores del sorpresivo encuentro.
Con esa información, la Policía le pidió al Grupo Antisecuestro y Extorsión de Venezuela (Gaes) ayuda para verificar las condiciones de permanencia de Santamaría en el vecino país. En los registros no apareció la entrada del político, pero sí la de un amigo suyo, quien supuestamente también había sido plagiado, aunque nunca se denunció formalmente el hecho.
El sábado, un día después del encuentro con el policía, el escolta de Santamaría recibió una inesperada llamada del amigo del diputado. Le dijo que los dos habían sido liberados en territorio venezolano y que Santamaría se había quedado en San Cristóbal, que está a cinco horas por tierra de la capital araucana.
Casi al tiempo, Santamaría llegó a una iglesia en la ciudad fronteriza pidiendo ayuda. Insistió en que había sido secuestrado y que había logrado huir de sus captores. Por eso fue llevado a una unidad militar y el domingo sobre la medianoche fue deportado y entregado al Gaula de la Policía y a Migración Colombia en el puente internacional Simón Bolívar.
Esto, porque estaba como indocumentado.
Ya en Cúcuta, el político entregó su versión de los hechos. Dijo que el miércoles, a eso de las 8 de la noche, supuestamente se lo llevaron en motos junto con su amigo, en momentos en los que se disponían a realizar una compra.
Aseguró que alcanzó a hacer una llamada a un vecino y que le pidió que llamara a su escolta para advertirle de la ruta que llevaba con sus supuestos plagiarios. Fue así como la noche del miércoles el escolta interpuso la denuncia por la desaparición.
Santamaría asegura que los secuestradores les dieron 3 mil bolívares para que buscaran hotel, un celular para comunicarse con ellos y la orden de no salir de Venezuela. Y que luego su amigo fue liberado, mientras que a él lo citaron a la terminal de transporte para llevarlo hacia Barinas. “Dijo que tomó el taxi y que en el camino decidió parar en la iglesia para pedir ayuda”, contó un investigador del caso.
Supuestamente fue así como logró huir de sus secuestradores. La insólita versión ha causado dudas entre la Policía y la Unidad Nacional de Protección (UNP), que pidió investigar por falsa denuncia al exdiputado ante las inconsistencias de la historia.
JUSTICIA
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