El Departamento Administrativo Nacional de Estadística – DANE, a través de la Gran Encuesta Integrada de Hogares – GEIH, el 10 de abril de 2017, emitió un boletín técnico donde se presenta el comportamiento del mercado laboral, para los ocho nuevos departamentos del país, creados a partir de la Constitución de 1991.
Departamentos que entre otras cosas, abarcan casi la mitad del territorio colombiano y en donde habitamos menos del 5% de la población nacional; éstos departamentos son: Arauca, Amazonas, Casanare, Guainía, Guaviare, Putumayo, Vaupés y Vichada.
El boletín en un primer reporte nos muestra los indicadores generales del mercado laboral, como ya dijimos, solo para las ocho ciudades capitales de los nuevos departamentos, arrojando que la Tasa Global de Participación (es decir las personas que están laborando con relación a las que están en edad de hacerlo), pasó de 66,5% en el 2014 a 67,9% en el 2016; por su parte la Tasa de Ocupación (que es la relación porcentual entre personas que trabajan y la que pueden hacerlo) decayó en los mismos períodos, de 60,3% a 59,7%; arrojando la increíble Tasa de Desempleo que pasó de 9,3% en el 2014, a 12% en el 2106.
Luego viene el análisis del comportamiento del mercado laboral entre los años 2015 y 2016, donde se muestra que el número de personas ocupadas, es decir aquellas personas que estaban trabajando en el 2016, fue de 157 mil, pero el quid del asunto está en la forma cómo se muestra la cifra; se presenta como un logro espectacular, como algo excepcional, cuando la realidad es diferente, pues si tomamos la proyección poblacional para el 2016 de estos nuevos departamentos, tenemos una fuerza laboral de 980 mil 257 personas, y si promediamos valores, tan solo el 16% de las personas que buscan o desean trabajar, lo están haciendo. Remata esta estadística diciendo que la rama económica donde se concentra el mayor número de empleos es en el comercio, los hoteles y los restaurantes.
Según este informe, las ciudades con mayor Tasa de Desempleo para el 2016, fueron Puerto Carreño (Vichada) con el 18,5% y Arauca con un 15,8% (a diferencia del 12,1% del año 2015).
Pues bien, el panorama del mercado laboral para nuestro departamento no es nada halagüeño como se puede observar, de acuerdo a los índices y estadísticas que ofrece el DANE, pues la tasa de desempleo para nuestro caso particular, aumentó más del 3% con relación al año inmediatamente anterior.
Técnicamente podemos interpretarlo de la siguiente manera: la fuerza laboral cada año va en aumento, mientras que las oportunidades laborales van en descenso; es algo así como que existen muchas más personas en condiciones de trabajar, que el número de puestos de trabajo para hacerlo.
Es inaudito que en una tierra pujante como la nuestra, con la infinidad de recursos, tanto económicos como naturales que ha tenido y aún mantiene, sus habitantes se hallen inmersos en una crisis laboral, económica, comercial y ganadera, donde los recursos del Estado son solamente para los amigos cercanos, al igual que los puestos públicos en las distintas entidades.
Y ahora vemos como la problemática se acrecienta aún más, tras la migración constante de personas provenientes desde Venezuela, que llegan a nuestros municipios y se instalan como si nada, entrando a competir con la mano de obra local cesante y quedándose los extranjeros con los pocos empleos informales, por lo barato que ofrecen sus servicios.
Aun así, nuestros mandatarios se toman el tiempo para viajar al extranjero a fin de adelantar gestiones de representación, cuando la única gestión que les debe preocupar realizar, es la de generar y fortalecer iniciativas laborales para que de esta manera todos los gremios de la región, puedan contar con circulante y dinamizar así la economía, la que cada día va como el cangrejo, por no mencionar que va «…pal estanco» como dice el adagio criollo.

