La pequeña Evanyelin Zúñiga Chacín, nació el 26 de marzo en Guasdualito – Estado Apure, Venezuela y un día después debió ser trasladada de urgencia al hospital San Vicente de Arauca, donde se encuentra recluida desde entonces.
Emilys Chacín, madre de esta menor, en medio de su desesperación e impotencia, recurrió al periodismo de Noticias Caracol de La Voz del Cinaruco, para dar a conocer a la opinión pública la difícil situación que viene atravesando su pequeña hija.
De acuerdo a la valoración médica, la niña sufre «atresia esofágica», lo que significa que tiene el esófago totalmente cerrado, lo que le impide ingerir alimentos y como si fuera poco, también fue diagnosticada con neumonía congénita.
La menor se encuentra en el área de neonatos del Hospital San Vicente de Arauca, a la espera de ser remitida a un centro asistencial de mayor nivel, pues los cuidados especializados y la cirugía que requiere, no están disponibles en el centro asistencial de esta ciudad.
En el diagnóstico médico se lee: «urgencia vital, traslado en avión ambulancia, paciente con alto riesgo de complicaciones incluso la muerte»; con este difícil panorama, Samuel Darío Zúñiga Landaeta, padre de la pequeña Evanyelin, con la oportuna intervención de la Defensoría del Pueblo, instauró una acción de tutela contra la Nación, el Ministerio de Salud, la Unidad Administrativa de Salud de Arauca y el Fosyga, siendo fallada a su favor y donde ordena a los entes a brindarle el servicio médico de manera urgente.
En el fallo, el Tribunal decretó medida provisional y ordenó a la Unidad Administrativa Especial de Arauca «cumplir la medida sin dilaciones», a la vez que le concedió a las partes accionadas, tres días para presentar su derecho a la defensa.
Hasta el momento no se ha realizado el traslado para que la pequeña Evanyelin Zúñiga Chacín reciba la atención que requiere en una institución médica de tercer nivel y los tres días de pronunciamiento para la UAESA se cumplieron ayer.
Aún hoy permanece la pequeña conectada a equipos y a una cánula con suero, ya que es lo único que le pueden ofrecer en el San Vicente.
La respuesta que le da la UAESA a la madre, que diariamente visita sus dependencias, es la ya conocida por toda la población: «No hay cupo en ningún Hospital», sin embargo, se presume que la situación va más allá y muy posiblemente se debe a su condición de migrantes venezolanos que tiene la familia.
El llamado de la madre a las autoridades de salud es desgarrador, pide con lágrimas en sus ojos y desesperación, que le ayuden a que su hija reciba la atención antes de que su condición se complique aún más, pues ya está perdiendo peso al no consumir ningún tipo de nutrientes.
Señores de la UAESA, señores del Fosyga, no esperen a que la menor complique aún más su cuadro clínico o fallezca, recuerden que los derechos de los niños son universales y priman por encima incluso de la nacionalidad.

