Desde el pasado fin de semana se viene presentando una tala indiscriminada de árboles sobre las riberas del río Arauca en un tramo comprendido de 210 metros entre la Avenida Quinta y el Puente Internacional José Antonio Páez, donde se ejecutará una obra de defensa del Malecón Ecoturístico.
Será una inversión de $947 millones de pesos, de una obra concebida en el año 2017 cuando se evidenció los riesgos que se tenía con la ola inverna. El proyecto está a cargo del Consorcio Lagunitas, representado por Yeferson Moreno y tiene como interventoría a DKSU, que tiene como representante al ingeniero Rubén Llanes.
Sobre esta obra se refirió el señor Benjamín Moreno, al parecer padre del contratista y administrador de la parte ejecutora de la obra, quien indicó que para dicha ejecución se contó con el permiso de la Corporación Autónoma Regional de la Orinoquia, Corporinoquia para la tala de aproximadamente 18 árboles, una acción que ha sido repudiada por los habitantes del sector.
Allí se evidencia que no existió ninguna planeación, ni supervisión por parte de Corporinoquia, que tiene funcionarios de escritorio que pudieron evitar esta tragedia ambiental de defensa del río Arauca que se tiene con estos árboles y sus raíces.
Muy seguramente también ha faltado la supervisión de la misma Secretaría de Planeación Municipal, como la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Sostenible que no inspeccionaron el sitio de manera oportuna para impartir recomendaciones a la parte contratista, teniendo en cuenta que la mayoría de árboles cortados pudieron ser una fortalece para la obra y la misma infraestructura del Malecón Ecoturístico.
A simple vista, del lado venezolano se aprecia como los ingenieros encargados de la realización del realce del dique protegieron los árboles que están sobre la margen del río Arauca, convirtiéndose en una fortaleza para la infraestructura de esta obra de defensa del binacional río Arauca.
La tala indiscriminada de árboles con más de 30 y hasta 50 años de vida que han sido testigos de muchas historias de sus habitantes y Arauca ha sido rechazada por los moradores de la zona como Argenis Sánchez, del barrio Jerusalén, quien dijo que no está en contra de la ejecución de la obra para la contención de las aguas durante la época invernal, sino la tala de los árboles que han sido el sostén de estos terrenos y del recurso hídrico.
Por su parte, Rigoberto Guevara, rechazó esta acción del contratista, como de Corporinoquia que autorizó la tala indiscriminada de estos árboles. No se opone a la obra, pero que se debió tener en cuenta una planeación y revisar si ameritaba el corte de estos árboles que durante años han sido la defensa del dique perimetral.
Esta obra nos recuerda el triste episodio de la obra que se ejecutó entre las instalaciones de la Décima Octava Brigada y las instalaciones de la terminal aérea de transporte OXY, donde colapsaron cerca de 50 árboles, donde el contratista no respondió por el daño ambiental, no repuso ni la postería como el alumbrado público caído. El contratista en el primer gobierno de Facundo Castillo fue sancionado, sanción que levantó el gobierno de Ricardo Alvarado, quien terminó premiando al contratista con otro contrato millonario. Cuánta desidia en Arauca donde no opera la justicia ni los entes de control y los recursos de los araucanos se los siguen robando descaradamente.